Hay bastante escrito sobre qué es un ataque de pánico y muy poco sobre qué se hace después. Este artículo es sobre eso: qué pasa en un tratamiento, en qué orden, y por qué ese orden.
¿Por dónde empieza?
Por entender qué está pasando, y no es un trámite previo.
El tratamiento arranca con un bloque psicoeducativo. Suena a clase, y en la práctica es la parte que más alivio produce de entrada, porque el pánico se alimenta de no entender. Cuando alguien comprende qué hace su cuerpo durante una crisis y por qué, buena parte del miedo baja sola.
Ahí se trabaja algo que parece básico y no lo es: aprender a observar las propias emociones. Identificarlas, ponerles nombre, distinguir qué parte es pensamiento, qué parte es sensación física y qué parte es lo que hacés en consecuencia. Mucha gente llega sin poder separar eso, con todo junto en una masa que llama “ansiedad”.
¿Qué significa “hacer algo con la emoción”?
Que cada parte tiene su intervención.
Una emoción intensa tiene un componente de pensamiento, uno físico y uno de conducta. Sobre cada uno se puede trabajar, y son trabajos distintos. Eso es lo que se entrena en la primera etapa: dejar de responder a un bloque indiferenciado y empezar a poder intervenir en los pedazos.
Es la diferencia entre “me agarró ansiedad” y “estoy anticipando algo, tengo el pecho cerrado y estoy por cancelar el plan”. Lo segundo se puede trabajar.
¿Y la exposición a los síntomas físicos?
Viene después, y es el corazón del tratamiento cuando el cuadro es de pánico.
En el pánico el problema no está tanto en la situación externa como en las sensaciones del propio cuerpo: las palpitaciones, el mareo, la falta de aire. Esas sensaciones quedaron asociadas a peligro, y cada vez que aparecen se dispara la alarma otra vez.
La exposición consiste en provocar esas sensaciones de manera controlada, en sesión, para que dejen de funcionar como señal de catástrofe. Es incómodo, se hace de a poco, y es lo que rompe el círculo. Por eso no va primero: hace falta tener las herramientas antes.
¿Hay tareas entre sesiones?
Sí, y son determinantes.
Buena parte del cambio ocurre afuera de la sesión. Son ejercicios cortos y concretos, pensados para tu semana real, no para una semana ideal. El tratamiento está calculado para dos o tres meses sosteniendo ese trabajo; si no se sostiene, se extiende.
El error más común
Usar mindfulness para tratar de cortar la emoción.
Mindfulness es una herramienta útil y tiene evidencia detrás, pero fue diseñada para otra cosa: para observar lo que pasa sin engancharse, no para hacer desaparecer lo que sentís. Cuando se usa como técnica de emergencia para apagar la ansiedad, termina funcionando como una evitación más, y la evitación es el mecanismo que sostiene el problema.
Las emociones no se sacan. Todo lo que se enseña en tratamiento apunta a poder hacer algo con ellas mientras están, no a eliminarlas. Es un cambio de objetivo que al principio cuesta y que después ordena todo.
¿Qué se puede esperar?
Que en dos o tres meses de trabajo sostenido el cuadro deje de organizar tu vida. Ningún tratamiento serio garantiza resultados, y ninguno debería prometerte que nunca más vas a sentir ansiedad. Lo que sí es razonable esperar es dejar de evitar, recuperar lo que dejaste de hacer y saber qué hacer si aparece un episodio.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta medicación?
Es una decisión médica y los psicólogos no prescribimos. Hay gente que hace solo tratamiento psicológico y gente que combina. Si en la evaluación surge que vale la pena consultar con psiquiatría o neurología, se plantea y se orienta. Nunca vamos a sugerirte que dejes o cambies una medicación indicada por otro profesional.
¿La exposición no es peor?
Se hace gradual y acompañada, nunca de golpe y nunca sin herramientas previas. Es incómoda por definición, y es la parte que produce el cambio más sólido.
¿Sirve la terapia online para esto?
Sí. El trabajo es estructurado y se sostiene por videollamada sin perder calidad, incluida la exposición a sensaciones físicas.
¿Y si además tengo depresión o mucha ansiedad de base?
Es frecuente que vengan juntos. Se evalúa al principio y se define el orden de trabajo según qué esté costando más.
Si querés ver cómo se ordena todo esto en un plan concreto, está en la página de tratamiento de ataques de pánico: qué se hace en cada etapa y cómo es la entrevista de admisión de quince minutos.
Manuel Marasco · Lic. en Psicología · MN 71168 Revisado en septiembre de 2026.
Bibliografía
- Barlow, D. H. Anxiety and Its Disorders: The Nature and Treatment of Anxiety and Panic. Guilford Press.
- Barlow, D. H. y cols. Protocolo Unificado para el tratamiento transdiagnóstico de los trastornos emocionales. Oxford University Press.
- Clark, D. M. (1986). A cognitive approach to panic. Behaviour Research and Therapy.
- American Psychiatric Association. DSM-5-TR.
