Si hace semanas ves a tu hijo o a tu hija encerrado, irritable o angustiado por el colegio, y no sabés cómo ayudarlo, el primer paso es una entrevista de admisión. Con ustedes, los padres. 15 a 20 minutos, de orientación.
Pueden hacerla sin su hijo/a.
Se encerró. Dejó de juntarse con amigos que antes veía todas las semanas. Salta por cosas que antes ni registraba, duerme mal o duerme todo el día, y el colegio pasó de ser un trámite a ser una fuente de angustia. Le preguntás cómo está y la respuesta es "bien", con la puerta cerrándose.
Parte de eso es adolescencia. De verdad: encerrarse, contestar poco y dormir a cualquier hora entra dentro de lo esperable a esa edad, y tratarlo como enfermedad sería un error. Las preguntas que importan son otras: cuánto hace que está así, cuánto le está costando — amigos, colegio, sueño, comida — y si la curva viene para abajo.
Si estás leyendo esto, probablemente ya te las hiciste. Y la respuesta honesta es que desde afuera son difíciles de contestar. Para eso existe la entrevista de admisión: mirar la situación con criterio clínico antes de decidir nada.
Terapia cognitivo-conductual basada en evidencia. Activa, acotada y con objetivos claros.
El tratamiento arranca con una evaluación y un plan de trabajo: qué se va a trabajar, cómo, y cuándo se revisa. Tu hijo sabe qué está haciendo en terapia, y ustedes saben qué esperar del proceso.
Las sesiones son por videollamada. Con adolescentes, el formato juega a favor: hablan desde su pieza, sin traslados ni sala de espera, en el medio donde ya viven buena parte de sus vínculos. A muchos les resulta más fácil abrirse ahí que en un consultorio.
Ustedes participan de la entrevista de admisión y reciben devoluciones pautadas: cómo avanza el tratamiento y cómo acompañar desde casa. Lo que su hijo habla en sesión queda en sesión — esa confidencialidad es condición para que la terapia funcione. Con una excepción fija: ante una situación de riesgo, se les avisa de inmediato.
Trabajamos por objetivos, con revisión pautada. Si hace falta más tiempo, lo van a saber con fundamentos; si el objetivo se cumplió antes, también. La terapia tiene un para qué, y se nota.
De 15 a 20 minutos, por videollamada.
Con adolescentes, la entrevista de admisión es con los padres. Si su hijo o hija quiere sumarse, mejor; si todavía no, no hace falta. Es importante porque para nosotros también es información: preferimos charlar antes que tomar pacientes sin saber si podemos ayudarte.
Escribir por WhatsApp →La coordinación es por chat. Pueden hacer la entrevista los dos padres o uno solo, según les quede cómodo.
Equipo chico, matriculado, formado en TCC y Protocolo Unificado.
Forzarlo no funciona, y tampoco lo recomendaríamos: una terapia empezada a presión arranca perdiendo. Lo que sí pueden hacer es la entrevista de admisión ustedes solos. Sirve para evaluar el momento, entender qué está pasando y definir cómo seguir. A veces el camino empieza por orientación a los padres: trabajar con ustedes cómo acompañar, hasta que él o ella decida dar el paso.
Lo que se habla en sesión es confidencial; sin eso, ningún adolescente confía, y sin confianza la terapia no funciona. Lo que ustedes reciben son devoluciones pautadas: cómo avanza el tratamiento, qué se está trabajando a grandes rasgos y cómo acompañar desde casa. Y hay una excepción fija a la confidencialidad: ante una situación de riesgo, se les avisa de inmediato.
Atendemos adolescentes desde los 13 años. Si tenés dudas por la edad de tu hijo/a, preguntanos por WhatsApp antes de coordinar.
Los estudios sobre terapia cognitivo-conductual online muestran resultados comparables a la presencial cuando el tratamiento es estructurado. Y a esta edad el formato suma: es su medio natural, no dependen de que alguien los lleve, y el tratamiento se sostiene en época de exámenes o viajes.
$60.000 la sesión individual. Sin paquetes ni planes prepagos: pagan sesión por sesión. El precio se revisa periódicamente por inflación; lo que cotizamos en la entrevista de admisión es lo que van a pagar al menos los primeros meses.
Se plantea por objetivos, con revisión pautada a las 6-8 sesiones. En esa devolución van a tener un panorama concreto de cómo viene y cuánto falta. Trabajamos con tratamientos acotados: la terapia tiene un cierre previsto, y se conversa con ustedes.
No tenemos convenio directo. Emitimos factura para que puedan pedir reintegro si su plan lo contempla; algunas prepagas reintegran un porcentaje.
No pasa nada. La entrevista existe para que decidan con información, antes de poner plata. Si deciden no seguir, no hay seguimiento ni mensajes de venta. Cero.
Ver mal a un hijo y no saber qué hacer desgasta, y esperar a que "se le pase" solo a veces sale bien y a veces no. La entrevista de admisión es con ustedes y sirve para ordenar el panorama. Después deciden.
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