Aceleración por dentro, sin energía por fuera: es uno de los cuadros más frecuentes en consulta, y tiene tratamiento. Trabajar en mejorar tus mecanismos de regulación emocional es la clave. De manera online y con un plan acotado. Empezá con una entrevista de admisión de 15 minutos.
Si no te convence no tenés el compromiso de seguir.
Te despertás a las cuatro de la mañana con la cabeza dando vueltas, y a las diez no te alcanza la energía ni para contestar un mensaje. Te preocupa todo y a la vez nada te entusiasma. Cancelás planes que antes disfrutabas, y tampoco descansás: la culpa por cancelar sigue trabajando sola.
A la consulta llega mucha gente con la misma frase: "no sé si lo mío es ansiedad o depresión". Y con frecuencia la respuesta es que están las dos... juntas. No es un caso raro ni un cuadro difícil de tratar: ansiedad y depresión aparecen combinadas todo el tiempo, porque comparten buena parte del motor de fondo: la forma en que respondés a tus emociones intensas.
Lo que sí complica las cosas es tratarlas como dos problemas separados. Una terapia para una, técnicas sueltas para la otra, y la sensación de estar corriendo dos carreras al mismo tiempo, perdiendo las dos.
Nuestro abordaje terapéutico sigue protocolos estandarizados de Terapia cognitivo-conductual transdiagnóstica, validada en ensayos clínicos. "Transdiagnóstica" quiere decir que trabaja lo que varios cuadros tienen en común.
La ansiedad y la depresión comparten mecanismo: cómo respondés a las emociones intensas (la preocupación, la angustia, el vacío). Nuestro enfoque interviene ahí. Por eso es especialmente apto para cuadros mixtos: en lugar de dos tratamientos en fila, hacés uno que trabaja la raíz común.
Cada tratamiento arranca con diagnóstico, hipótesis clínica y plan de trabajo. Sabés qué estamos haciendo, por qué, y cuándo lo revisamos: a las 6-8 sesiones miramos juntos cómo venimos.
Es un tratamiento acotado. Los cuadros mixtos a veces piden alguna sesión más que la ansiedad sola, y eso se conversa con vos: si hace falta más, te lo decimos; si con menos alcanza, también.
Ejercicios cortos y concretos para que lo de la sesión se sostenga durante la semana. Cuando hay desánimo en el cuadro, esta parte pesa doble: volver a hacer cosas, de a poco y con criterio clínico, es parte del tratamiento.
Sin compromiso de continuidad si sentís que este enfoque no es para vos.
Es importante porque para nosotros también es información. Preferimos charlar antes que tomar pacientes porque sí.
Escribir por WhatsApp →La coordinación es por chat: te hacemos un par de preguntas y se agenda la entrevista.
Equipo chico, matriculado, formado en psicoterapias cognitivo conductuales.
No. La mayoría de la gente llega sin tenerlo claro, y está bien que así sea: distinguirlo desde adentro es muy difícil. Parte de la entrevista de admisión y de las primeras sesiones es exactamente eso — ordenar qué tenés, qué no, y qué pesa más. Llegá como estás.
Las dos a la vez. Se trabaja con el mecanismo que la ansiedad y la depresión comparten: la forma en que respondés a tus emociones intensas. Al intervenir ahí, los dos cuadros se mueven juntos. Si tu caso pide otro orden, lo vas a saber desde el arranque: el plan se explica antes de empezar.
$60.000 la sesión individual. Sin paquetes ni planes prepagos: pagás sesión por sesión. El precio se revisa periódicamente por inflación; lo que cotizamos en la entrevista de admisión es lo que vas a pagar al menos los primeros meses. Podemos emitir facturas y planes de trabajo para que puedas solicitar el reintegro con tu cobertura de salud.
Para ansiedad y depresión, los estudios comparativos muestran resultados equivalentes entre online y presencial cuando el tratamiento es estructurado. Ventaja práctica: sin traslados, y el tratamiento se sostiene aunque viajes o cambies de ciudad.
La mayoría de los tratamientos con Protocolo Unificado se resuelve entre 12 y 20 sesiones; los cuadros mixtos a veces piden alguna más. Depende de tu caso y de cómo respondés. La revisión está pautada: a las 6-8 sesiones evaluamos juntos cómo venimos.
Sí. Son ejercicios cortos y prácticos, de minutos, y son la parte del tratamiento que más mueve la aguja — sobre todo cuando hay desánimo, porque retomar actividades es parte de salir. Si sentís que hoy no podés con nada, decilo en la entrevista: el plan se arma a tu medida, arrancando desde donde estás.
No tenemos convenio directo. Emitimos factura para que puedas pedir reintegro si tu plan lo contempla; algunas prepagas reintegran un porcentaje.
No pasa nada. La entrevista existe para que decidas si encajamos antes de poner plata.
Si llegaste hasta acá con la cabeza a mil y el cuerpo cansado, el paso que sigue es chico: un mensaje. La entrevista sirve para ordenar qué te está pasando y ver si encajamos. Después decidís.
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