Ataques de pánico · Tratamiento

Tuviste un ataque de pánico. ¿Tenés miedo de que te vuelva a pasar?

La crisis pasa sola. Lo que suele quedar es el miedo a la próxima, y sobre eso trabajamos: terapia online, basada en evidencia, con plan y tiempo acotado. El primer paso es una entrevista de admisión de 15 minutos.

Se coordina por el mismo chat. Sin compromiso de seguir si no hacemos match.

Ataque de pánico

Si fue hace poco, probablemente todavía estés en shock.

Quizás terminaste en una guardia. Te hicieron estudios, te dijeron que estaba todo bien, te mandaron a casa. Y en vez de alivio, lo que apareció fue una pregunta: si estaba todo bien, ¿qué fue eso?

Desde entonces el cuerpo quedó en modo vigilancia. Cada palpitación se vuelve sospechosa, revisás cómo respirás, empezás a esquivar el lugar donde pasó o cualquier lugar del que sería difícil salir: el subte, la autopista, una reunión larga.

Eso que te está pasando tiene solución. Pero la voluntad sola no alcanza para frenarlo. La voluntad ya la tenés pero lo que falta es un método entrenado para esto.

El cuadro

Entender qué pasó ya es parte del tratamiento.

Qué es un ataque de pánico

Es una descarga de la respuesta de alarma del cuerpo: el mismo sistema que te prepararía para un peligro real se dispara sin peligro a la vista. Taquicardia, falta de aire, mareo, opresión en el pecho, sensación de irrealidad, miedo a morirse o a perder el control. Es una de las experiencias más intensas que se pueden tener. Y a la vez, el episodio en sí pasa solo: el pico suele durar minutos.

Dos cosas que en la guardia rara vez hay tiempo de explicar. Primero: sentir que te falla el corazón o que "te estás volviendo loco" es parte típica del cuadro, está descripto así en los manuales diagnósticos. Segundo: si fue la primera vez o tenés dudas físicas, el chequeo médico va primero, siempre. Con lo médico descartado, lo que queda es terreno de la psicología, y es tratable.

El ciclo del pánico

Tener un ataque aislado no condena a nada; mucha gente tiene uno en la vida y queda ahí. El problema se arma después, con el miedo al miedo. Funciona así: después de la crisis empezás a vigilar el cuerpo. La vigilancia encuentra sensaciones (siempre las encuentra) y las lee como amenaza. Para protegerte, evitás: lugares, esfuerzo físico, café, quedarte solo. Cada evitación trae alivio inmediato, y ese alivio le confirma al cerebro que había peligro. El mapa de lo evitado crece. La vida se achica.

Ese circuito, miedo al miedo más evitación, es exactamente lo que el tratamiento desarma.

Método

Cómo lo trabajamos

Terapia cognitivo-conductual transdiagnóstica, validada en ensayos clínicos.

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Un plan desde la primera semana

Cada tratamiento arranca con un diagnóstico, una hipótesis clínica y un plan de trabajo. Sabés qué estamos haciendo, por qué, y cuándo lo revisamos.

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Trabajás con las sensaciones que hoy te asustan

El Protocolo incluye exposición gradual y acompañada a las sensaciones físicas del pánico, en un contexto controlado. El cuerpo aprende, con práctica, que puede tener un mareo o una taquicardia sin que eso sea una catástrofe. Suena contraintuitivo y es la parte del tratamiento con más respaldo en la investigación.

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Entre 12 y 20 sesiones, en general

Es un tratamiento acotado. La mayoría de los tratamientos de pánico se completan en ese rango, con una revisión periódica para ver cómo venís. Si hace falta más, te lo decimos; si con menos alcanza, también.

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Hay tareas entre sesión y sesión

Ejercicios cortos y concretos, lejos de cualquier deber escolar. En pánico esto pesa doble: el ciclo de evitación se desarma practicando en la vida real, no solo hablando en sesión.

Admisión

Antes de empezar, una entrevista de 15 minutos

Sin compromiso si no hacemos match.

  • Entender qué te está pasando. Con escucharte un rato alcanza para armar una primera hipótesis clínica. La terapia propiamente dicha viene después, si decidís seguir.
  • Derivarte al terapeuta correcto del equipo. No todos atendemos lo mismo, ni con la misma agenda. La entrevista define quién te va a acompañar.
  • Ver si tiene sentido empezar. A veces lo que necesitás no es lo que ofrecemos, y te lo decimos. Mejor saberlo en 15 minutos que en tres sesiones. Y si vemos algo que pide médico primero, también te lo decimos.

La admisión es importante porque para nosotros también es información. Preferimos charlar antes que tomar pacientes porque sí.

Escribir por WhatsApp

Escribís, te hacemos un par de preguntas por chat y coordinamos día y horario ahí mismo.

Equipo

Quiénes atendemos

Equipo chico, matriculado, formado en TCC y Protocolo Unificado. Los cuatro tratamos trastorno de pánico.

MM · MN 71168 Manuel Marasco

Manuel Marasco

Lic. en Psicología
MN 71168
DD · MN 85808 Daniela Dall'Olmo

Daniela Dall'Olmo

Lic. en Psicología
MN 85808
FD · MN 87943 Federico del Val

Federico del Val

Lic. en Psicología
MN 87943
AF · MN 66911 Agostina Florio

Agostina Florio

Lic. en Psicología
MN 66911
Preguntas frecuentes

Lo que necesitás saber.

Las sensaciones de un ataque de pánico se parecen a las de otros cuadros, incluidos algunos cardíacos y tiroideos. Por eso, si fue la primera vez o tenés cualquier duda física, el orden correcto es médico primero: un chequeo que descarte causas orgánicas. Si ya pasaste por eso y te dijeron que está todo bien, y los episodios se repiten o vivís pendiente del próximo, es terreno nuestro. En la entrevista de admisión también lo revisamos: si algo nos hace ruido en lo médico, te lo decimos antes de empezar.

Sin apuro y sin verso: el pánico no suele empeorar de golpe, pero se sostiene de la evitación. Cuanto más tiempo pasás esquivando lugares, actividades y sensaciones, más se consolida el circuito y más trabajo lleva después desarmarlo. Tratarlo temprano suele traducirse en tratamientos más cortos. Si hoy no podés empezar, entender el ciclo (sección de arriba) ya es algo.

$60.000 la sesión individual. No tenemos paquetes ni planes prepagos: pagás sesión por sesión. El precio se revisa periódicamente por inflación; lo que cotizamos en la entrevista de admisión es lo que vas a pagar al menos los primeros meses.

Sí. Para pánico y ansiedad, los estudios comparativos muestran resultados equivalentes entre online y presencial cuando el tratamiento es estructurado. Las exposiciones se planifican en sesión y se practican en tu vida real, que es donde el pánico aparece. Ventaja práctica: sin traslados, y sostenés el tratamiento aunque viajes o cambies de ciudad.

La mayoría de los tratamientos de pánico con Protocolo Unificado se completa entre 12 y 20 sesiones. Depende del cuadro, de cuánto se instaló la evitación y de cómo respondés. La revisión está pautada: a las 6-8 sesiones miramos cómo venimos y decidimos juntos.

Sí. Son ejercicios cortos y prácticos, y son la parte del tratamiento que más mueve la aguja: el ciclo del pánico se desarma practicando, no solo entendiendo. Si sentís que no podés sostenerlo, lo conversamos en la entrevista de admisión.

No tenemos convenio directo. Emitimos factura para que puedas pedir reintegro si tu plan lo contempla; algunas prepagas reintegran un porcentaje.

No. Mucha gente llega después de una guardia, sin más etiqueta que "fue un pico de estrés". Parte de la entrevista de admisión y de las primeras sesiones es ordenar qué tenés y qué no.

No pasa nada. La entrevista existe para que decidas si encajamos antes de poner plata. Si decidís no seguir, no hay seguimiento ni mails de venta. Cero.

La entrevista dura 15 minutos.

Si llegaste hasta acá, probablemente algo de lo que leíste te sonó conocido. El paso que sigue es chico: escribir por WhatsApp y coordinar una charla. Nada más que eso, por ahora.

Escribir por WhatsApp