Postergar lo que importa, perder el hilo a mitad de una tarea, arrancar diez cosas y terminar ninguna. Si eso te viene pasando desde siempre, se evalúa y se trata. Empezá con una entrevista de admisión de 15 minutos.
Se coordina por el mismo chat. Sin compromiso de seguir si no hacemos match.
Arrancás el día con un plan claro. A las once ya estás en otra cosa, y no sabés bien cuándo pasó. El mail importante sigue sin responder hace seis días, no porque sea difícil, sino porque cada vez que lo abrís aparece algo más urgente.
Probaste agendas, apps, listas, el método ese que le funcionó a un amigo. Funcionan dos semanas. Después el sistema se te cae y volvés al punto de partida, con la sensación agregada de que ni siquiera podés sostener un sistema.
Y hay una parte que se dice menos: el cansancio de compensar. De revisar tres veces lo que mandás, de llegar temprano por miedo a llegar tarde, de armar recordatorios para los recordatorios. Por afuera funciona. Por adentro cuesta muchísimo más de lo que parece.
Si te reconocés en esto y viene desde la escuela, no desde el año pasado, vale la pena evaluarlo bien.
Distraerse, postergar y olvidarse de cosas le pasa a cualquiera, sobre todo con la cantidad de estímulos que manejamos hoy. Lo que distingue al TDAH es que viene de toda la vida, aparece en más de un ámbito y tiene un costo real: en el trabajo, en los vínculos, en la plata, en cómo te ves a vos mismo.
Algunas señales que aparecen seguido en consulta:
Si marcaste varias, tiene sentido evaluarlo. Ninguna de estas señales alcanza para un diagnóstico: para eso está la evaluación clínica.
Trabajamos TDAH en adultos, con y sin hiperactividad, incluyendo los diagnósticos tardíos. También los cuadros mixtos, que en TDAH son la regla más que la excepción: TDAH con ansiedad, TDAH con síntomas depresivos, TDAH con problemas de sueño. Muchas de las personas que llegan vienen tratándose de la ansiedad hace años sin que nadie haya mirado lo de abajo.
Esta línea es para adultos. Para adolescentes con TDAH recomendamos tratamiento presencial.
Los cuestionarios que circulan por internet no diagnostican. Como mucho te dicen que vale la pena mirar con más detalle, y muchos ni eso. El diagnóstico de TDAH es clínico y lleva más de una charla.
Al final de la evaluación tenés algo por escrito: qué encontramos, qué no, y qué conviene hacer. Si lo que aparece no es TDAH, también te lo decimos, con lo que sí encontramos.
Terapia cognitivo-conductual. El tratamiento se organiza por habilidades, no por cantidad de sesiones.
Antes de cualquier técnica hay que saber qué tenés y qué no. Sobre eso se arma el plan.
Planificar, arrancar, priorizar, sostener y terminar. Manejo del tiempo y organización que aguanten tu semana real. La diferencia con las apps que probaste es que acá se ajusta a cómo funciona tu cabeza, y se corrige cuando se cae.
En TDAH las emociones suelen aparecer rápido y con intensidad, y bajan lento. Esa parte se entrena, y es de lo que más alivio da cuando empieza a moverse.
No trabajamos con una cantidad fija de sesiones. Se define qué habilidades hay que aprender, se entrenan, y se va revisando si están funcionando en tu vida y no solo dentro de la sesión.
$20.000, que se descuentan de la primera sesión si arrancás el tratamiento.
Cobramos la admisión porque nos ordena a los dos: llega gente que realmente quiere avanzar, y el monto vuelve a vos si arrancás.
Escribir por WhatsApp →Escribís, te hacemos un par de preguntas por chat y coordinamos día y horario ahí mismo.
Equipo chico y matriculado, formado en TDAH de adultos.
En la mayoría de los casos sí. La evaluación se apoya en entrevista clínica, historia de desarrollo e instrumentos validados, y todo eso se hace por video sin perder calidad. Depende de cada caso: cuando el cuadro no queda claro o hay que descartar otras cosas, puede hacer falta un estudio neurocognitivo, que es presencial y lo hace un neuropsicólogo. Si en la evaluación llegamos a ese punto, te lo decimos y te orientamos sobre a dónde ir.
Sí. Buena parte de la gente que llega tiene entre treinta y cincuenta, y el diagnóstico tardío trae algo propio: años de explicaciones equivocadas sobre uno mismo. Ordenar eso suele ser la primera parte del tratamiento, y para muchos es la que más alivia.
Es una decisión médica, y los psicólogos no prescribimos. Lo que sí podemos decirte es que el tratamiento psicológico y el farmacológico no compiten: hay gente que hace solo terapia y hay gente que combina. Si en la evaluación surge que vale la pena consultar con psiquiatría, te lo planteamos y te orientamos. Nunca te vamos a sugerir que dejes o cambies una medicación indicada por otro profesional.
La entrevista de admisión sale $20.000 y se descuenta de la primera sesión si arrancás el tratamiento. La sesión individual, $60.000. No tenemos paquetes: pagás sesión por sesión. El precio se revisa periódicamente por inflación; lo que cotizamos en la admisión es lo que vas a pagar al menos los primeros meses.
Pasa seguido, y en los dos sentidos: gente tratada por ansiedad durante años que tenía TDAH sin diagnosticar, y gente convencida de tener TDAH cuya dificultad para concentrarse venía de otro lado. Distinguirlo es parte de la evaluación. Si resulta que no es TDAH, tenemos tratamiento para lo que sí sea.
No tenemos convenio directo. Emitimos factura para que puedas pedir reintegro si tu plan lo contempla; algunas prepagas reintegran un porcentaje.
Esta línea es para adultos. En adolescentes con TDAH recomendamos tratamiento presencial, así que si nos escribís por eso te vamos a orientar hacia dónde ir. Para otras consultas de esa franja etaria sí atendemos online, desde los 13 años.
Si llegaste hasta acá, probablemente venís dándole vueltas hace rato. El paso que sigue es chico: escribir y coordinar una charla de quince minutos. Después decidís con más información de la que tenés hoy.
Escribir por WhatsApp →Responde el equipo de Eje Cognitivo. Horario de oficina, días hábiles.