Preocupación constante, dormir mal, vivir en alerta: eso se trata. Trabajamos con terapias basadas en evidencia, con un plan claro y tiempo acotado. Empezá con una entrevista de admisión de 15 minutos.
Se coordina por el mismo chat. Sin compromiso de seguir si no hacemos match.
Le pasa a gente que trabaja, estudió, tiene una vida armada. Por fuera, todo en orden. Por dentro, la cabeza no para: repasás la conversación de ayer, anticipás el problema de mañana, armás listas a las tres de la madrugada. Te dormís tarde, te despertás con cansancio y preocupación.
Probaste cosas: Respirar, ejercicio, mindfulness, alguna terapia, libros. Algunas ayudan un rato. Después la alerta vuelve, porque la alerta es el estado de base.
Lo más desgastante quizás sea esto: como funcionás bien nadie nota lo que te pasa, al punto de que dudás de si "es para tanto". Spoiler: vivir años en alerta sí, es para tanto. Y que la voluntad no alcance para apagarla no habla mal de vos. La voluntad ya la tenés pero quizás te falta un método adecuado.
La ansiedad en dosis normales es útil: te prepara para un examen, te hace mirar antes de cruzar. El problema empieza cuando la alarma queda encendida sin un peligro a la vista. Algunas señales de que cruzó la línea:
Si marcaste varias, vale la consulta. Ninguna de estas señales reemplaza una evaluación: para eso está la entrevista de admisión.
Trabajamos ansiedad generalizada (TAG), ansiedad social, fobias específicas y preocupación crónica que nunca recibió etiqueta. También los cuadros mixtos, que son frecuentes: ansiedad con depresión, ansiedad con huellas de experiencias difíciles. Nuestro enfoque es transdiagnóstico: interviene sobre el mecanismo común a todos estos cuadros, la forma en que respondés a tus emociones intensas. Por eso un mismo tratamiento sirve aunque tu ansiedad no entre prolija en una sola categoría.
Terapia cognitivo-conductual transdiagnóstica, validada en ensayos clínicos.
Cada tratamiento arranca con un diagnóstico, una hipótesis clínica y un plan de trabajo. Sabés qué estamos haciendo, por qué, y cuándo lo revisamos.
La preocupación crónica se alimenta de cómo respondés a la ansiedad: controlarla, suprimirla, rumiarla. Nuestro enfoque te da herramientas para que puedas vincularte de manera diferente.
Es un tratamiento acotado. La mayoría de los tratamientos de ansiedad se completa en ese rango de sesiones. Si hace falta más, te lo decimos; si con menos alcanza, también.
Ejercicios cortos y concretos, pensados para tu semana real. Es lo que hace la diferencia entre ir a terapia y estar tratándote. Si tu agenda es un caos, lo contemplamos en el plan.
Sin compromiso de tomar un turno si no te cierra.
Es importante porque para nosotros también es información. Preferimos charlar antes que tomar pacientes porque sí
Escribir por WhatsApp →Escribís, te hacemos un par de preguntas por chat y coordinamos día y horario ahí mismo.
Equipo chico, matriculado, formado en TCC y Protocolo Unificado. La ansiedad es el núcleo de lo que tratamos.
Respuesta honesta: la ansiedad como emoción no se elimina, y tampoco querrías eliminarla, porque es parte del equipo de serie del cuerpo. Lo que sí se trata es el trastorno: la preocupación desbordada, la alerta permanente, la evitación, el costo diario. Con Protocolo Unificado, el resultado típico es una reducción importante de síntomas y la recuperación del funcionamiento dentro de las 12-20 sesiones. Cada caso es distinto y ningún tratamiento serio garantiza resultados; lo que sí garantizamos es revisión pautada a las 6-8 sesiones, con datos sobre cómo venís.
$60.000 la sesión individual. No tenemos paquetes ni planes prepagos: pagás sesión por sesión. El precio se revisa periódicamente por inflación; lo que cotizamos en la entrevista de admisión es lo que vas a pagar al menos los primeros meses.
Para ansiedad y depresión, los estudios comparativos muestran resultados equivalentes entre online y presencial cuando el tratamiento es estructurado. El Protocolo Unificado está pensado para ambas formas. Ventaja práctica: sin traslados, sostenés el tratamiento aunque viajes o cambies de ciudad. Para alguien con la agenda llena, suele ser la diferencia entre tratarse y seguir postergando.
La mayoría de los tratamientos de ansiedad con Protocolo Unificado se completa entre 12 y 20 sesiones. Depende del cuadro, de hace cuánto convivís con esto y de cómo respondés. La revisión está pautada: a las 6-8 sesiones miramos cómo venimos y decidimos juntos.
Sí. Son ejercicios cortos y prácticos, y son la parte del tratamiento que más mueve la aguja. Sin ese trabajo entre sesiones el cambio es más lento y más frágil. Si sentís que no podés sostenerlo, lo conversamos en la entrevista de admisión.
No tenemos convenio directo. Emitimos factura para que puedas pedir reintegro si tu plan lo contempla; algunas prepagas reintegran un porcentaje.
No. Mucha gente llega sin diagnóstico, o con uno que arrastra hace años y nunca se revisó. Parte de la entrevista de admisión y de las primeras sesiones es ordenar qué tenés y qué no.
No pasa nada. La entrevista existe para que decidas si encajamos antes de poner plata. Si decidís no seguir, no hay seguimiento ni mails de venta. Cero.
Llevás bastante tiempo posponiendo esto, probablemente. El paso que sigue es chico: escribir por WhatsApp y coordinar una charla de 15 minutos. Después decidís con más información de la que tenés hoy.
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