Depresión

Ansiedad y depresión juntas: por qué vienen de a dos

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Black and white photo capturing emotional distress and introspection indoors.

Mucha gente llega a consulta convencida de tener una de las dos y con la sospecha de que también tiene la otra. La respuesta suele ser que sí, y que eso es lo habitual.

¿Es común que aparezcan juntas?

Más que común. Desde un enfoque transdiagnóstico, vienen juntas prácticamente siempre, en distinta proporción.

Puede haber más ansiedad y menos depresión, o al revés, y esa proporción cambia con el tiempo dentro de una misma persona. Lo que casi no se ve es una de las dos en estado puro.

¿Por qué pasa?

Porque comparten el mecanismo de abajo.

En los dos casos hay una manera de responder a las emociones intensas que termina sosteniendo el problema: evitarlas, suprimirlas, darles vueltas, o hacer algo para no sentirlas. La ansiedad y la depresión son dos formas en que ese mismo mecanismo se expresa.

Por eso el abordaje es integral. Se trabaja sobre el mecanismo que produce la sintomatología, y no sobre cada síntoma por separado. Es lo que permite que un mismo tratamiento sirva aunque tu cuadro no entre prolijo en una sola categoría.

¿Cuál se trata primero?

Cuando hay depresión de por medio, lo primero que se busca es la activación.

Suena simple y es lo más difícil del tratamiento, porque va justo en contra de lo que la persona siente. La depresión apaga las ganas, y la respuesta razonable parece ser esperar a tenerlas. El problema es que esperar profundiza el círculo: hacés menos, pasan menos cosas buenas, el ánimo baja más.

Entonces se empieza al revés: volver a hacer, de a poco y con un plan, antes de tener ganas. Las ganas vienen después de la conducta bastante más seguido de lo que uno esperaría.

¿Y la parte de ansiedad?

Se trabaja en paralelo, no después.

Ordenar el mecanismo de respuesta a las emociones sirve para las dos cosas a la vez. Y en la práctica lo que se ve seguido es que al moverse una, la otra afloja: cuando la persona empieza a hacer de nuevo, buena parte de la ansiedad anticipatoria pierde terreno.

¿Qué papel juegan los que están alrededor?

Uno grande, y es parte del plan.

La colaboración de allegados es algo que se trabaja explícitamente cuando hay depresión, porque la activación es más sostenible acompañada que en soledad. No se trata de que la familia haga de terapeuta: se trata de que sepa qué está pasando, qué ayuda y qué no.

¿Sirve tratar solo una de las dos?

Suele quedar a mitad de camino.

Si se trabaja solo la ansiedad y hay depresión abajo, la preocupación puede bajar y la persona sigue sin poder moverse. Si se trabaja solo la activación con un nivel de ansiedad muy alto sin abordar, el trabajo choca contra esa activación permanente. Cuando conviven, se tratan las dos, y la evaluación define con qué peso cada una.

Preguntas frecuentes

¿Se puede tener las dos y que ninguna sea “grave”?

Sí, y también pasa que la suma de las dos produzca más deterioro que cualquiera de ellas por separado. Lo que se evalúa es el impacto real en tu vida.

¿Hace falta medicación si tengo las dos?

Es una decisión médica y los psicólogos no prescribimos. Hay cuadros mixtos que se tratan solo con psicoterapia y otros donde conviene combinar. Si corresponde consultar con psiquiatría, se plantea y se orienta.

Estoy en tratamiento por ansiedad y no mejoro. ¿Puede ser que haya depresión?

Es una de las posibilidades y vale revisarlo. También puede haber otros cuadros sin evaluar, como un TDAH no diagnosticado. Una revisión del diagnóstico es un pedido razonable.

¿Cuánto lleva tratar las dos?

Menos de lo que se supone, porque no son dos tratamientos sumados. Al trabajar sobre el mecanismo compartido, el plan es uno solo.

Si las dos descripciones te suenan y no sabés por dónde se empieza, eso se define en la evaluación. Podés ver cómo trabajamos el tratamiento de ansiedad y depresión, y si lo que pesa más es la ansiedad, también está el tratamiento para la ansiedad.

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Manuel Marasco · Lic. en Psicología · MN 71168 Revisado en septiembre de 2026.

Bibliografía