Psicoterapia

Mi hijo adolescente: cuándo preocuparse y cuándo consultar

5 min de lectura
A young man sits on yellow steps in a park in Piura, Peru, lost in thought during a sunny day.

Se encerró en la pieza, contesta con monosílabos, dejó de ver a los amigos de siempre y duerme a horarios raros. La pregunta que trae a la mayoría de los padres a buscar información es la misma: ¿esto es la edad o es otra cosa?

No hay una respuesta que sirva para todos. Sí hay señales que ordenan bastante.

¿Qué es esperable de la adolescencia?

Bastante de lo que preocupa.

Es esperable que quiera más privacidad, que la familia deje de ser el centro y los amigos pasen al frente, que discuta más, que cambie de gustos y de aspecto, que tenga el humor más variable y que los horarios de sueño se corran. Todo eso es parte del desarrollo.

Lo que ordena no es la conducta suelta. Es el conjunto: cuánto duró, en cuántos ámbitos aparece y cuánto le está costando.

¿Qué señales conviene mirar?

Las últimas dos no entran en la categoría de esperar y ver.

¿Cuánto tiene que durar para consultar?

Si algo de lo de arriba viene sostenido hace más de dos o tres semanas y le está costando en más de un ámbito, ya hay motivo para una consulta.

Consultar no es diagnosticar ni empezar un tratamiento. Es que alguien con formación mire la situación y les diga si hace falta hacer algo. Muchas consultas terminan con “esto es esperable, mirá estas cosas”, y eso también sirve.

¿Cómo se lo planteo?

Sin sorpresa y sin castigo.

Que se entere en el momento, no cuando ya está en la sala de espera. Que quede claro que no es una sanción por su conducta ni una respuesta a una pelea. Y que tenga algún margen de decisión sobre lo que se pueda: el horario, la modalidad, si prefiere ir solo la primera vez.

Sirve encuadrarlo como algo suyo y no como una gestión de ustedes: un espacio para él o ella, con alguien de afuera, donde puede hablar de lo que quiera.

¿Y si no quiere ir?

Es frecuente y no es motivo para descartar la consulta.

Con un menor de edad la responsabilidad es de los adultos a cargo, así que la decisión de consultar existe aunque no haya entusiasmo. Lo que sí conviene es no forzar la relación con el terapeuta: la primera entrevista puede ser solo con ustedes, para ordenar el panorama y ver cómo se sigue.

Y algo que aprendimos de la práctica con adultos y aplica igual acá: un tratamiento que arranca solo por presión de otro no rinde. La disposición se construye, y a veces lleva un par de encuentros.

¿Cómo es la primera consulta en Eje Cognitivo?

Atendemos desde los 13 años.

La entrevista inicial la coordina un adulto responsable, siempre. Si el que escribe es el propio adolescente, se le pide que la coordine un adulto. Es una condición del encuadre y no una traba burocrática: en el tratamiento de un menor, los adultos a cargo son parte.

En esa primera charla se ordena qué está pasando, se define si corresponde tratamiento y con qué terapeuta, y se conversa cómo se maneja la información entre el espacio del adolescente y ustedes.

¿Qué se les cuenta a los padres y qué no?

Se acuerda al principio, y se acuerda con los tres.

Un adolescente necesita un espacio propio para que el tratamiento funcione, y los adultos a cargo necesitan información para poder acompañar. El encuadre se define al principio, con reglas claras para todos, y siempre con una excepción explícita: cuando hay riesgo, se informa.

Si la vida de tu hijo o tu hija está en riesgo, no esperes. Llamá al 135 desde CABA y Gran Buenos Aires, o al 0800-345-1435 desde todo el país (Centro de Asistencia al Suicida, gratuito, 24 horas). Si el riesgo es inmediato, llamá al 911 o llevalo a una guardia.

Preguntas frecuentes

¿Desde qué edad atienden?

Desde los 13 años, y la entrevista inicial la coordina un adulto responsable. Si tu hijo o tu hija es más chico, escribinos igual y te orientamos hacia dónde consultar.

¿La terapia online sirve para adolescentes?

Para ansiedad y depresión, los estudios comparativos muestran resultados equivalentes cuando el tratamiento es estructurado. En adolescentes suele sumar algo práctico: el espacio propio, sin que los lleven y los traigan.

¿Tengo que estar presente en las sesiones?

En general no. Sí hay encuentros con los adultos a cargo, pautados, y se define de entrada cuáles y para qué.

Mi hijo dice que no le pasa nada. ¿Igual consulto?

Sí. La consulta puede empezar con ustedes. Que él o ella no vea el problema es información, no un impedimento.

Si venís dándole vueltas hace semanas, una consulta ordena bastante. Acá está cómo trabajamos la terapia para adolescentes y cómo se coordina la primera entrevista.

Manuel Marasco · Lic. en Psicología · MN 71168 Revisado en septiembre de 2026.

Bibliografía