Ansiedad

Por qué la ansiedad no te deja dormir

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insomnio y ansiedad

La mayoría de la gente que llega a consulta por no poder dormir lo plantea así: duerme mal, se despierta a las tres y no vuelve a dormirse, apaga la luz y la cabeza arranca. La palabra ansiedad casi nunca aparece.

Y cuando se evalúa, lo que hay abajo casi siempre es lo mismo: un cuadro de ansiedad que además se manifiesta de noche.

¿El problema es el sueño o es otra cosa?

En general, el sueño es la parte visible.

Lo que se ve en consulta es que la persona tiene un trastorno de ansiedad y, entre otras cosas, no duerme bien: duerme poco, o el sueño se le interrumpe. El insomnio es la cara más molesta de ese cuadro, y la que termina trayendo a la consulta.

Eso cambia el enfoque. Si se trabaja solo sobre el sueño y el cuadro de ansiedad sigue intacto, la mejora es parcial y frágil.

¿Por qué justo a la noche?

Porque de día estás ocupado, y estar ocupado funciona como distracción.

Las preocupaciones no desaparecen porque no las mires: quedan esperando. A la noche, cuando por fin no hay nada que hacer, aparece el espacio para que la cabeza se enfoque ahí. No es que la noche genere las preocupaciones; les da lugar.

A eso se suma lo fisiológico. Para dormirte hace falta que la activación baje, y la ansiedad hace exactamente lo contrario: sube el pulso, tensa los músculos, mantiene el sistema en guardia. Es difícil apagarse con la alarma encendida.

¿Por qué me despierto a las tres de la mañana?

El sueño tiene ciclos y hay despertares breves que son normales: le pasa a todo el mundo varias veces por noche y casi nadie los registra.

La diferencia aparece en qué pasa después. Si en ese despertar la cabeza arranca con la lista de mañana, lo que sería un microdespertar se convierte en dos horas mirando el techo. Y a partir de la segunda o tercera vez que ocurre, empieza lo peor: te acostás esperando despertarte.

¿Qué lo sostiene?

Lo que hacés para resolverlo.

Cuando no podés dormir, lo razonable parece ser quedarse más tiempo en la cama para compensar, acostarse más temprano, dormir siesta, o agarrar el teléfono mientras esperás que llegue el sueño. Las cuatro cosas alivian el momento y empeoran el cuadro.

El teléfono es el más común y el más caro. Te da luz, estímulo y algo en qué pensar, justo cuando el sistema necesita aburrimiento y oscuridad. Y le enseña a tu cerebro que la cama es un lugar donde se está despierto.

Y hay uno que casi nadie identifica: forzarte a dormir. Cuanto más te esforzás, peor sale. Te empezás a enojar con vos mismo, mirás el reloj, calculás cuántas horas te quedan, y ese enojo te activa todavía más. El sueño necesita que la activación baje, y pelearte con el insomnio la sube. Es el mecanismo más silencioso de todos y el que más noches arruina.

¿Y las pastillas?

La medicación la indica un médico y los psicólogos no prescribimos, así que eso se conversa con quien corresponde.

Lo que sí muestra la evidencia: el tratamiento psicológico del insomnio tarda más en dar resultado que la medicación, y a largo plazo los sostiene mejor. El motivo es bastante intuitivo: lo que aprendés queda en tu conducta, así que no depende de tomar algo todas las noches.

Hay gente que combina, hay gente que hace solo tratamiento psicológico, y esa decisión se toma con el médico que prescribe.

¿Qué se hace entonces?

Se trabajan las dos cosas, y en un orden.

Primero lo específico del sueño, que tiene técnicas propias y bastante evidencia: pautas concretas y un trabajo sobre cuánto tiempo pasás en la cama. Después, y en paralelo, el cuadro de ansiedad que está abajo, que es lo que evita que vuelva.

Es un tratamiento acotado. En general, si no hay una enfermedad de base, en alrededor de un mes se ve un cambio importante en el sueño.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas horas tendría que dormir?

Depende de cada persona, y el número importa menos que la sensación de descanso y cómo funcionás al día siguiente. Perseguir una cifra suele agregar presión, y la presión no ayuda a dormir.

Duermo mal desde siempre. ¿Igual se trata?

Sí. Que venga de hace años cambia cuánto trabajo hay por delante, no si se puede tratar.

¿Y si además ronco fuerte o me quedo sin aire?

Ahí conviene una consulta médica antes de cualquier otra cosa, porque puede haber apnea del sueño, que necesita otro abordaje. La evaluación psicológica no reemplaza a la médica.

¿Sirve la melatonina o los tés?

Todo lo que se toma lo define un médico. Lo que sí podemos decirte es que cuando el motivo del insomnio es un cuadro de ansiedad, lo que se toma no trabaja sobre esa causa.

Si duermas mal desde hace meses y de día estás con la cabeza a mil, probablemente sean la misma cosa. Podés ver cómo trabajamos el tratamiento para la ansiedad, que incluye la parte de sueño.

Manuel Marasco · Lic. en Psicología · MN 71168 Revisado en septiembre de 2026.

Bibliografía