Hay bastante escrito sobre qué es la depresión y muy poco sobre qué pasa cuando empezás a tratarte. Este artículo cuenta eso, en el orden en que ocurre.
¿Por dónde empieza?
Por ordenar el panorama.
La primera parte es evaluación: qué te está pasando, desde cuándo, qué se cayó, qué sostenés a pulmón, qué hubo antes. Se revisa la historia, se buscan otras causas posibles y se descarta lo que corresponde descartar, incluidas las médicas.
De ahí sale un plan con objetivos concretos. Saber qué se va a hacer y por qué ya baja bastante ruido.
¿Qué es la activación?
Es el corazón del tratamiento, y va en contra de lo que sentís.
La depresión apaga las ganas. La respuesta razonable parece ser esperar a tenerlas para volver a hacer cosas. El problema es que esperar profundiza el círculo: hacés menos, pasan menos cosas buenas, el ánimo baja más, y la próxima vez cuesta todavía más.
Entonces se empieza al revés: volver a hacer, de a poco y con un plan, antes de tener ganas. Y lo que se observa seguido es que las ganas vienen después de la conducta, no antes.
No es fuerza de voluntad ni “salí un poco”. Son pasos calculados para donde estás hoy, que arrancan mucho más chicos de lo que uno esperaría.
¿Y la parte emocional?
Se trabaja en paralelo.
Se entrena a observar lo que sentís, ponerle nombre, distinguir qué parte es pensamiento y qué parte es lo que hacés en consecuencia. Y se revisa la lectura que la depresión impone sobre uno mismo, que es de lo más pesado del cuadro: que sos vago, que no servís, que otros están peor.
Esa lectura se siente verdadera y se sostiene en evidencia real. Desarmarla lleva trabajo y es parte del tratamiento, no un adorno.
¿Qué papel juega la gente cercana?
Uno grande, y se trabaja explícitamente.
La activación es más sostenible acompañada que en soledad, así que la colaboración de allegados entra en el plan. No se trata de que la familia haga de terapeuta: se trata de que sepa qué está pasando, qué ayuda y qué no.
¿Cuánto lleva?
En general, entre dos y tres meses de trabajo sostenido, con revisión pautada a mitad de camino.
Lo que más lo alarga es la adherencia baja, y eso es parte del cuadro y no falta de voluntad: la depresión ataca justo la capacidad de iniciar y sostener, que es lo que el tratamiento le pide a la persona. Por eso el plan se diseña chico y por eso se trabaja con el entorno.
¿Y si hay otro cuadro de base?
Ahí el orden cambia.
Si los síntomas depresivos responden a una patología como el trastorno bipolar, lo primero es la regulación con medicación, que la define un psiquiatra. Mientras tanto se trabaja con la sintomatología, y hasta que no hay regulación medicamentosa el trabajo psicológico avanza con dificultad.
Detectarlo es parte de la evaluación inicial, y es una de las razones por las que esa evaluación no se saltea.
¿Cuándo se termina?
Cuando se cumplen los objetivos que se fijaron al principio.
Se trabaja por objetivos, se revisan en el camino, y cuando se cumplen hay alta. En algunos casos se pautan encuentros espaciados para sostener lo logrado. Ningún tratamiento serio garantiza resultados; lo que sí corresponde es que sepas cuánto se espera que lleve y cuándo se revisa.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta medicación?
Es una decisión médica y los psicólogos no prescribimos. Hay cuadros que se tratan solo con psicoterapia y otros donde conviene combinar. Si en la evaluación surge que corresponde consultar con psiquiatría o neurología, se plantea y se orienta.
No tengo ganas de nada, ¿cómo voy a hacer tareas?
Es exactamente el punto de partida del tratamiento, y el plan se calibra para eso. Los primeros pasos son deliberadamente chicos.
¿Se puede hacer online?
Sí. Para depresión y ansiedad, los estudios comparativos muestran resultados equivalentes entre online y presencial cuando el tratamiento es estructurado.
¿Y si ya hice terapia antes y no funcionó?
Vale revisar qué se trabajó y qué quedó afuera. A veces aparece algo que no se había evaluado, como un cuadro de ansiedad importante o un TDAH sin diagnosticar.
Si querés ver cómo se ordena todo esto en un plan concreto, está en la página de tratamiento de ansiedad y depresión.
Si estás pensando en lastimarte o en quitarte la vida, pedí ayuda ahora. En Argentina podés llamar al 135 desde CABA y Gran Buenos Aires, o al 0800-345-1435 desde todo el país. Es el Centro de Asistencia al Suicida, es gratuito y atiende las 24 horas. Si el riesgo es inmediato, llamá al 911 o andá a una guardia.
Manuel Marasco · Lic. en Psicología · MN 71168 Revisado en septiembre de 2026.
Bibliografía
- American Psychiatric Association. DSM-5-TR.
- Barlow, D. H. y cols. Protocolo Unificado para el tratamiento transdiagnóstico de los trastornos emocionales. Oxford University Press.
