La imagen del TDAH es un chico que no para quieto. Por eso a los que no molestaban nadie los miró, y llegan al diagnóstico a los treinta y cinco, después de veinte años pensando que algo en ellos no funcionaba bien.
¿Cómo se ve en un adulto?
Se ve como alguien que no termina lo que empieza.
Arranca proyectos con entusiasmo, avanza, y en algún punto queda ahí. Después arranca otro. La casa, el trabajo y la cabeza se van llenando de cosas al setenta por ciento.
Se ve también como alguien con muchos pensamientos a la vez. No uno detrás de otro: varios en paralelo, saltando, sin poder elegir cuál seguir. Desde afuera parece distracción. Desde adentro es ruido.
Y se ve como alguien muy ansioso. Esto es lo que más confunde, porque la ansiedad suele ser lo primero que se nombra, lo primero que se consulta y lo primero que se trata.
¿Por qué pasa desapercibido tantos años?
Porque no genera problemas para los demás.
Un chico inquieto interrumpe la clase y termina en el gabinete psicopedagógico. Un chico que mira por la ventana no molesta a nadie. Las notas irregulares se explican como falta de esfuerzo, la desorganización como desprolijidad, y el asunto se cierra ahí.
Se suma que mucha gente compensa bien durante años. Si sos inteligente, si tuviste una estructura familiar ordenada, si te esforzaste el doble, el deterioro aparece más tarde: cuando las exigencias suben, cuando desaparece la estructura externa, cuando la vida se vuelve tuya para organizar.
¿Cómo se distingue de la ansiedad?
Esa es la pregunta central, y se responde mirando dos cosas.
Desde cuándo. El TDAH empieza en la infancia y los criterios exigen síntomas antes de los 12 años. Si la dificultad para concentrarte arrancó a los treinta, hay que mirar otra cosa.
Qué tipo de distracción es. En la ansiedad la atención está capturada por una preocupación concreta: estás pensando en algo. En el TDAH la atención se dispersa sin contenido, y muchas veces ni siquiera podés reconstruir a dónde se fue.
Y hay una tercera posibilidad que se ve seguido: las dos cosas a la vez. Años de llegar tarde y no terminar producen ansiedad por sí solos.
¿Y el hiperfoco?
Es lo que más desorienta, y es parte del cuadro.
Alguien que puede pasarse ocho horas absorto en algo que le interesa, sin comer, no encaja con la idea de un déficit de atención. Lo que falla es la posibilidad de dirigir la atención hacia donde hace falta, cuando hace falta. La cantidad está.
Por eso muchos descartan el diagnóstico solos: “no puede ser, yo me concentro un montón”.
¿Se trata distinto?
El abordaje es el mismo del TDAH en adultos: habilidades ejecutivas y regulación emocional.
Por dónde se empieza depende de cada persona. En algunos casos conviene arrancar por la regulación emocional, en otros por las habilidades ejecutivas. Eso se define en la evaluación y no hay una receta.
Preguntas frecuentes
¿”TDA” y “TDAH” son lo mismo?
La sigla sin la H se usaba antes para la presentación sin hiperactividad. La clasificación actual habla de TDAH con distintas presentaciones, y una de ellas es con predominio de inatención.
Me concentro bien en lo que me gusta. ¿Puedo igual tener TDAH?
Sí. La atención sostenida en lo que interesa es compatible con el cuadro, y muy frecuente.
¿Puede aparecer de adulto?
No. Los síntomas tienen que haber estado en la infancia, aunque el diagnóstico llegue mucho después. Si arrancó de grande, se evalúa otra cosa.
Ya me trataron la ansiedad y no mejoré del todo. ¿Puede ser esto?
Es una de las posibilidades y vale revisarlo. Pedir una revisión del diagnóstico es razonable.
Si te pasás la vida terminando el setenta por ciento de las cosas, eso se evalúa. Acá está cómo trabajamos el tratamiento del TDAH en adultos.
Manuel Marasco · Lic. en Psicología · MN 71168 Revisado en septiembre de 2026.
Bibliografía
- American Psychiatric Association. DSM-5-TR. Presentaciones del TDAH y criterio de inicio antes de los 12 años.
- Barkley, R. A. Attention-Deficit Hyperactivity Disorder: A Handbook for Diagnosis and Treatment. Guilford Press.
- Faraone, S. V. y cols. (2021). The World Federation of ADHD International Consensus Statement. Neuroscience & Biobehavioral Reviews.
